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Grandes industrias: Los videojuegos y el cine

Durante los últimos diez años, la industria de los videojuegos ha tenido un auge sorprendente, ya que no tan solo han sido un negocio económicamente rentable para la mayoría de los desarrolladores, sino que también ha sido cuna y espacio para grandes guiones, poniendo en juego elementos propios del espectro audiovisual y cinematográfico, es decir, dirección de arte, secuencias de cámara, e incluso actuaciones.

Videojuegos como The Last of Us (2013) o Beyond: Two Souls (2013), ambos de Sony (específicamente de la PS3), han utilizado a reconocidos actores de Hollywood para encarnar a sus personajes, (Ellen Page; Willem Dafoe).

The Last of Us (2013) Sony
Lo cierto es que, en tiempos actuales, y las crisis de creatividad que afectan a la industria cinematográfica, ha permitido que ambos mercados se entrelacen en muchas aristas, a tal punto, que, en cierta medida, los videojuegos se vayan "cinematograficando" y el cine "videojueguizando" (disculpas por el burdo invento de palabras, pero se entiende). Claro ejemplo de esto último sería Hardcore Henry (2016) o intentos anteriores - casi a modo de homenajes - como la fallida Doom (2005) o las siempre al debe adaptaciones de Resident Evil, o Silent Hill. En el caso de Hardcore Henry, no es que provenga de alguna franquicia del universo de los videojuegos, sino que más bien, utiliza sus propias características - en este caso, el FPS o first person shooter (primera persona)-. 

Hardcore Henry (2016) 
Metal Gear Solid V: The Phantom Pain (2015) Konami

Por el bando contrario, se presentan los videojuegos, que, en general, han ido adoptando herramientas propias del cine. Pudiendo - o no - muchas veces, llegando a públicos más específicos, complejizando las tramas, guiones, o generando diálogos de los cuales no puedas despegar los ojos de la pantalla mientras se juega, conllevando con esto que la experiencia de juego sea mucho más completa, que incluso, una película. 

Es por lo anterior que pareciera ser que este último bando tendría un futuro más auspicioso. Muchos videojuegos de los últimos años (sin desmerecer obras maestras del mundo gamer como The Legend of Zelda: Ocarina of Time (1996) y otros títulos más retro) han sido catalogados como obras de guión muy bien desarrolladas, incluso considerándolas como obras críticas de la sociedad, o reflexivas de ésta, si se quiere. 

Pero, claro, se debe considerar al público al que va dirigido también (en su mayoría joven, ligero, y muy general). Radicando allí, el por qué de sus incuantificables ganancias monetarias, pensando, al menos en el caso de los Grand Theft Auto de Rockstar. 

Life is Strange (2015); Dontnod Entertainment

Se podría decir que ambas industrias se miran entre sí. Los videojuegos han sido llevados al cine en numerosas ocasiones, generando mayoritariamente adaptaciones mediocres (Ok, pasa lo mismo con los libros, sí). Pero así como pareciera ser que la industria de las series se está convirtiendo en el nuevo cine, la industria de los videojuegos está abarcando un terreno más amplio, no solo económicamente, sino que también desarrollando buenas y mejores historias en comparación a lo que está entregando el cine, que se ha visto estancado en la entrega masiva e injustificada de adaptaciones de cómics (muy de moda estarán, pero, en serio?)

El futuro es auspicioso para la industria de los videojuegos. Sin dejar de considerar también, que el pirateo se vuelve más dificil en consolas, por lo que los desarrolladores tienen más chances, teniendo en vista plataformas como Steam y similares. En definitiva, cuando los videojuegos están en pleno auge, la industria del cine y las series, se debe ir reinventado cada vez más, donde plataformas como Netflix aparecen como salvadoras, no sin pensar en como coquetean entre ellas ambas gigantescas industrias del entretenimiento para poder continuar sus legados. 

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